Traducí mis textos


Ahora el mundo no es un recital de poesía fracasada, ahora la poesía se vende en cajas de cuatro. Y recuerdo tus malas poesías en las que me pedías que nos envasáramos al vacío mientras lo hacíamos. Y llevabas junto a tus monedas una libreta negra llena de hojas amarillas que se esparcían por los costados.
Después, cansada de nuestros paseos de madrugada, me tiraba en el sofá y me quitaba las botas y te confesaba que jamás me había sentido tan acompañada, y sonriendo respondías:

- Yo no quiero escucharte hacer poesía.