Y ahora durante los experimentos de leer-poesía-con-jazz me di cuenta que todo es blues, bendito blues que entra en los oídos de todos aquellos que odian la poesía perfecta. El blues es para improvisados, era para nosotras cuando amábamos el nudo y odiábamos desenlazarnos. Pero ahora ya no estás y sólo dan contra la puerta sones de un pop despreciable