Traducí mis textos


Se burlaban de aquellos miserables que necesitaban seguir las pisadas que alguien más necio dejó. En su ostracismo creció una gran montaña de cosas que nunca se podrían tirar, no mientras ellos viviesen. Todo termina dejando cosas que guardar, que recordar. Hay personas que tienen sus deseos reservados al amor, para hacer lo que nadie más quiere hacer: soñar. Y si algo sale mal, siempre van a volver al mismo punto de partida. Una hora exacta, un recuerdo que sacar a la vista, un deseo de volver que jamás va a hacerse carne.