Traducí mis textos

Querriría retener por medio segundo más esa última mirada que me diste. No sé si estabas enojada o habías perpetuado tu imponente y sagaz dibujo de esos dos ojos que no sé muy bien cómo aún recuerdo frente a un monumento de la Buenos Aires que nunca fue porque jamás pudo ser nuestra por completo. Hoy justo pasé por esa estación de subte cuyo nombre me recuerda a vos y al tango que tanto amabas. No sé si volveré a ser la mujer de tus sueños. Qué lástima que dos cafés después de tu dulce huída sigas estando en los míos.