Hay espacios que son como vehículos hacia lo que a veces no soñamos. Hay un tiempo determinado para los no-sueños en los que los no-soñadores se cuelgan en telas invisibles y los llevan hacia un punto fijo en el horizonte. Son irremediables sus actos para desampararnos, y dejarnos solos, con vacíos en los cuales creemos que soñamos. Hay ansias de ir más allá de los no-sueños, de conocer la realidad que nos suele rodear.