Traducí mis textos

Saboreábase los dedos con el encanto de sus muertes. Bajo el aroma de aquella piel, piel que se obtiene bajo el costo del abandono. Zambullíase en la ebullición de sus temores , volar o no, caer o caer. Flotaba, cual hoja de azucena sobre las sábanas de papel, escritas, rotas e incendiadas por sus cuerpos. Soplábase las ganas de correr, entre árboles, entre ella.