Traducí mis textos


El día que me fui lloraste, y yo lloré. Había comenzado a olvidar cómo se camina por las calles y en mi vértigo de ciudad me subía a los postes de luz. Tuve que llevar mi vigilia y mi sueño al techo de mi habitación. Te escuché llorar sobre las terrazas , saltando de una a otra y lamenté no haber podido satisfacer tus fantasías Mary-Poppinescas. Lo mucho que nos quisimos sólo lo sabemos nosotras.