Con los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca pensaste que estarías así, como esas personas que disfrutan mirando la luna, que se pasan horas mirando las olas o los atardeceres, o el viento en los sauces. Supongo que sabés de qué clase de personas hablo. Pero resulta que te gusta estar así, peleándote con el frío, notando cómo el agua te llega a la piel. Y el tacto de la tierra que se ablanda, y el sonido del aire chocando contra las hojas.