Traducí mis textos


Algunos días de lluvia me asomaba a fumar un cigarrillo y ella también estaba fumando. No le importaba que la lluvia se colase dentro de su casa. Entonces movía su cabeza y yo lo interpretaba como un saludo cordial. Fumadores, apartados, excluidos. Fuera de los cafés, fuera de los cines. De tanto excluirnos no nos sentimos bien fumando ni siquiera en nuestra propia casa. Como sea, ella estaba. Lo importante no era el acto de encender un cigarrillo, lo que realmente valía la pena era saber que a donde sea que mire, sus ojos estarían brillando. Hay algo que extraño de eso. O tal vez, extrañe tenerla cerca